Hipoteca fija o variable en 2026: cuál elegir

Elegir entre hipoteca fija y variable es una de las decisiones financieras más importantes que tomarás: hablamos de diferencias de decenas de miles de euros a lo largo del préstamo. Te explicamos cómo funciona cada una en 2026, con cuotas calculadas y una tabla de escenarios de Euríbor para que veas el riesgo en números.

Qué es el Euríbor y por qué manda en tu cuota

El Euríbor es el tipo de interés al que los bancos europeos se prestan dinero entre sí. Es el índice de referencia de la mayoría de hipotecas variables en la zona euro: tu tipo se calcula como Euríbor + un diferencial pactado con el banco (por ejemplo, Euríbor + 0,50 %). El diferencial no cambia en toda la vida del préstamo; el Euríbor sí, y con él tu cuota en cada revisión. Como referencia, nuestra calculadora usa un Euríbor del 2,84 % como valor actual orientativo, editable para simular otros escenarios.

Hipoteca fija

El tipo de interés se mantiene constante toda la vida del préstamo. La ventaja es la certeza absoluta: sabes hoy cuánto pagarás dentro de 25 años, lo que facilita planificar y te protege de cualquier subida de tipos. Los inconvenientes: el tipo inicial suele ser algo más alto que el de una variable en el momento de la firma, y si los tipos bajan con fuerza no te beneficias (salvo que negocies una novación o te subrogues a otro banco, con sus costes).

Hipoteca variable

El tipo se revisa periódicamente, normalmente cada 6 o 12 meses, sumando el diferencial al Euríbor del momento. Si el índice baja, tu cuota baja; si sube, sube. Asumes tú el riesgo de tipos a cambio de un diferencial que puede resultar más barato en promedio. La pregunta clave no es «¿qué hará el Euríbor?» (nadie lo sabe), sino «¿puedo pagar la cuota si el Euríbor sube 2 puntos?».

Hipoteca mixta

Un tramo inicial a tipo fijo (habitualmente entre 5 y 15 años) y el resto variable. Da certeza en los años en que la deuda es mayor y las familias suelen estar más justas, y deja el riesgo de tipos para el tramo final, cuando queda menos capital pendiente. Es un buen compromiso si la fija pura te parece cara y la variable te quita el sueño.

Ejemplo calculado: 200.000 € a 30 años

Con un tipo fijo del 3,00 %, la cuota es de 843,21 €/mes y pagarás unos 103.555 € de intereses en 30 años.

Con una variable de Euríbor 2,84 % + 0,50 % (3,34 % total), la cuota inicial es de 880,32 €/mes. Si ese tipo se mantuviera constante, los intereses totales rondarían los 116.916 €. Pero no se mantendrá: se recalculará en cada revisión, para bien o para mal. Ahí está exactamente el intercambio: la fija cuesta hoy 37 € menos al mes en este ejemplo y elimina la incertidumbre; la variable ganará solo si el Euríbor medio de las próximas décadas queda claramente por debajo del actual.

Escenarios de Euríbor: el riesgo en números

Misma hipoteca variable (200.000 €, 30 años, diferencial 0,50 %) según dónde esté el Euríbor en la revisión:

EuríborTipo totalCuota mensualDiferencia con hoy
1,84 %2,34 %773,71 €−106,61 €/mes
2,84 % (referencia actual)3,34 %880,32 €
3,84 %4,34 %994,45 €+114,13 €/mes

Un punto de Euríbor arriba o abajo mueve la cuota más de 100 € al mes: unos 1.300 € al año. Ese es el tamaño real del riesgo que asumes (o del ahorro potencial) con una variable de este importe.

Más allá del tipo: qué mirar en la oferta

Cómo decidir según tu perfil

Consejo: la decisión fija/variable no es irreversible del todo. Puedes amortizar anticipadamente para reducir riesgo (te contamos si conviene reducir cuota o plazo) o negociar una novación o subrogación si el mercado cambia mucho.

Errores comunes

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar de variable a fija después de firmar?

Sí, mediante novación (con tu banco) o subrogación (llevándotela a otro). Tienen costes y dependen de que la entidad acepte las nuevas condiciones, así que no cuentes con ello como red de seguridad garantizada.

¿Qué pasa si el Euríbor se vuelve negativo?

Tu tipo baja hasta el límite que marque tu contrato. La ley impide que el interés de la hipoteca sea negativo: como mínimo pagarías un 0 % durante ese periodo.

¿La cuota más baja posible es siempre la mejor opción?

No. Cuota baja con plazo largo significa más intereses totales y más años de deuda. La mejor hipoteca es la que puedes pagar con holgura en el escenario malo, no solo en el bueno.

Simula tu cuota fija o variable, el cuadro de amortización y los escenarios de Euríbor.

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