Interés compuesto: cómo hacer crecer tus ahorros
El interés compuesto es, según la frase atribuida a Einstein, la octava maravilla del mundo. En esta guía explicamos con números concretos qué lo diferencia del interés simple, cómo se calcula, por qué el tiempo pesa más que la cantidad y qué errores frenan su efecto.
Interés simple vs. compuesto: la diferencia con números
Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial: si depositas 10.000 € al 5 % anual, ganas 500 € cada año, todos los años iguales. Con interés compuesto, los intereses se suman al capital y el año siguiente generan a su vez nuevos intereses: el crecimiento se acelera solo.
Al principio la diferencia parece anecdótica, pero se dispara con el tiempo. Con 10.000 € al 5 % anual:
| Años | Interés simple | Interés compuesto | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 1 | 10.500 € | 10.500 € | 0 € |
| 5 | 12.500 € | 12.763 € | +263 € |
| 10 | 15.000 € | 16.289 € | +1.289 € |
| 20 | 20.000 € | 26.533 € | +6.533 € |
| 30 | 25.000 € | 43.219 € | +18.219 € |
A 30 años, el interés compuesto genera 33.219 € de intereses frente a los 15.000 € del simple: más del doble, con el mismo capital y el mismo tipo. Esa curva que se empina al final es la firma del crecimiento exponencial.
La fórmula (sin sustos)
El capital final tras aplicar interés compuesto se calcula como Capital final = Capital inicial × (1 + i)n, donde i es el tipo de cada período y n el número de períodos. Si el banco o el fondo capitaliza mensualmente, se divide el tipo anual entre 12 y se cuentan los meses: un 6 % anual son 0,5 % al mes durante 12 meses.
Detalle práctico: a igual tipo nominal, cuanto mayor es la frecuencia de capitalización (mensual frente a anual), un poco mayor es el resultado, porque los intereses empiezan a "trabajar" antes. La diferencia existe, pero es pequeña comparada con el efecto del tiempo y de las aportaciones.
Ejemplo trabajado: 5.000 € iniciales y 150 € al mes
Veamos un plan de ahorro realista: 5.000 € de partida, aportación de 150 € al final de cada mes y una rentabilidad del 4 % anual con capitalización mensual.
| Horizonte | Total aportado | Capital final | Intereses generados |
|---|---|---|---|
| 10 años | 23.000 € | 29.542 € | 6.542 € |
| 20 años | 41.000 € | 66.129 € | 25.129 € |
| 30 años | 59.000 € | 120.675 € | 61.675 € |
Fíjate en la última fila: a 30 años, los intereses (61.675 €) superan a todo lo aportado (59.000 €). Es el punto en el que tu dinero gana más que tú ahorrando — y llega solo si no interrumpes el proceso.
Ana vs. Borja: por qué empezar 10 años antes vale una fortuna
Ana invierte 200 € al mes desde los 25 años; Borja hace exactamente lo mismo, pero empieza a los 35. Con un 6 % anual de rentabilidad media (capitalización mensual), a los 65 años:
- Ana: aporta 96.000 € en 40 años y acumula unos 398.000 €.
- Borja: aporta 72.000 € en 30 años y acumula unos 201.000 €.
Ana solo puso 24.000 € más de su bolsillo, pero termina con casi 197.000 € más. La diferencia no la explican las aportaciones, sino los 10 años extra en los que sus primeros ahorros estuvieron componiendo. En interés compuesto, los primeros años de la inversión son los que más rinden al final.
La regla del 72
Para estimar de cabeza en cuántos años se duplica tu dinero, divide 72 entre el tipo de interés anual. Es una aproximación sorprendentemente buena en los tipos habituales:
| Rentabilidad anual | Regla del 72 | Cálculo exacto |
|---|---|---|
| 2 % | 36 años | 35,0 años |
| 3 % | 24 años | 23,4 años |
| 6 % | 12 años | 11,9 años |
| 8 % | 9 años | 9,0 años |
La regla también sirve como advertencia: funciona igual con la inflación (a un 3 % anual, los precios se duplican en unos 24 años) y con las deudas caras, donde el interés compuesto juega en tu contra. Por eso amortizar deuda con intereses altos suele ser la "inversión" más rentable disponible; lo analizamos en la guía sobre amortizar hipoteca: ¿cuota o plazo?
Lo que frena al interés compuesto
- Las comisiones: una comisión anual del 1,5 % sobre el patrimonio no resta un 1,5 % del resultado final, sino mucho más, porque se lleva cada año una parte del capital que habría seguido componiendo décadas.
- Los impuestos: cada vez que rescatas y tributas por los beneficios, reduces la base que sigue componiendo. Mantener la inversión y diferir el pago suele ser más eficiente que entrar y salir.
- La inflación: el capital crece en euros nominales, pero lo que importa es el poder de compra. Una rentabilidad del 5 % con inflación del 2 % es, en términos reales, un 3 %.
- Las retiradas anticipadas: sacar dinero en los primeros años elimina justo los euros que más tiempo tenían por delante para multiplicarse.
Errores comunes
- Esperar a "tener más dinero" para empezar: como muestra el caso de Ana y Borja, empezar antes con menos gana a empezar tarde con más.
- Proyectar en línea recta: suponer que 500 € de intereses este año serán 500 € cada año infravalora sistemáticamente el resultado a largo plazo.
- Interrumpir las aportaciones ante caídas: la constancia es precisamente lo que aprovecha los precios bajos y mantiene la bola de nieve rodando.
- Ignorar el tipo de interés de las deudas: no tiene sentido ahorrar al 3 % mientras se paga una tarjeta revolving a más del 15 %. Primero, la deuda cara. Si estás valorando financiación a largo plazo, mira también nuestra comparativa de hipoteca fija o variable en 2026.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto necesito para empezar?
No hay mínimo mágico: el mecanismo es idéntico con 50 € que con 5.000 €. Lo determinante es la combinación de constancia y años por delante.
¿Es realista un 6 % anual?
Ningún rendimiento está garantizado. Los productos sin riesgo rinden menos; las carteras diversificadas de acciones han ofrecido históricamente medias superiores a largo plazo, con altibajos por el camino. Usa varios escenarios (3 %, 5 %, 7 %) en lugar de una sola cifra.
¿Los intereses tributan?
Sí, los rendimientos del ahorro tributan cuando se materializan. El tipo efectivo depende de tu situación y del producto, así que trata las proyecciones como cifras antes de impuestos.
¿Cada cuánto debo revisar la inversión?
Para un plan a décadas, una revisión anual es suficiente. Mirar a diario invita a tomar decisiones impulsivas que rompen la composición.
Proyecta el crecimiento de tus ahorros con aportaciones periódicas, gráfico año a año y distintos escenarios de rentabilidad.
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